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Editorial Norma S.A. 1997, Página 9
"Un gitano corpulento de barba montaraz y manos de gorrión, que se
presentó con el nombre de Melquíades, hizo una truculenta demostración
pública de lo que él mismo llamaba la octava maravilla de los sabios alquimistas
de Macedonia. Fue de casa en casa arrastrando dos lingotes metálicos, y
todo el mundo se espantó al ver que los calderos, las pailas, las
tenazas y los anafes se caían de su sitio, y las maderas crujían por la
desesperación de los clavos y los tornillos tratando de
desenclavarse... y aún los objetos perdidos desde hacía mucho tiempo ...se
arrastraban en desbandada truculenta detrás de los fierros mágicos de
Melquíades. .. José Arcadio Buendía ... pensó que era posible servirse de
aquella invención inútil para desentrañar el oro de la tierra ...Exploró ... y
recitando en voz alta el conjuro de Melquíades... Lo único que logró desenterrar
fue una armadura del siglo XV... encontraron dentro un esqueleto
calcificado que llevaba colgado en el cuello un relicario de cobre...
con un rizo de mujer
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